martes, 21 de octubre de 2008

DIOSES SUPERIORES

El cielo y la Tierra

El más antiguo de los dioses era el CIELO, que se desposó con la TIERRA. De este matrimonio nacieron dos hijas llamadas Cibeles y Temis, y numerosos hijos, siendo entre ellos los más célebres, Titán, el primogénito, Saturno, el Océano y Japeto.
El cielo, que recelaba del poder, genio y audacia de sus hijos, los trató con dureza, los persiguió sin tregua y los encerró, finalmente, en calabozos subterráneos. Titea (la Tierra) no se atrevía a ponerse de su parte; conmovida al fin por su suerte, enardecióse, rompió sus cadenas y les proporcionó armas para luchar contra el Cielo. Saturno atacó al padre cruel, le redujo a la condición de siervo y ocupó el trono del mundo.
.Saturno.

Titán y Saturno eran hermanos, y Titán como primogénito de la familia, pretendía reinar. Pero su madre, que sentía predilección por Saturno, puso en juego tantas súplicas y caricias, que Titán accedió a renunciar a la corona con tal que su hermano, a su vez, se obligase a exterminar a todo hijo varón, y de esta manera la realeza volvería con el tiempo a recaer en manos de los Titanes.

Saturno aceptó este pacto y se afanó por devorar a sus hijos varones tan pronto como venían al mundo.
Cibeles, esposa de Saturno, no pudo sufrir pasivamente tal atrocidad y frustró la vigilancia de su esposo sustituyendo a Júpiter, que acababa de venir al mundo, por una piedra envuelta en pañales, que Saturno engulló sin sospechar el engaño. Jupiter, llevado clandestínamente a Creta, fue allí amamantado por una cabra llamada Amaltea, y para que los vagidos del niño no llegasen a oídos de Saturno, los coribantes, sacerdotes de Cibeles, atronaban el aire con el estrépito de los címbalos, cascabeles y tambores que danzaban junto a la cuna golpeando los escudos con sus lanzas. El engaño, fue descubierto, y Titán, irritado contra su hermano que juzgaba perjuro, le declaró la guerra, le venció y le hizo prosionero.
Jupiter, llegado a plena adolescencia, veía con dolor la esclavitud en que gemía Saturno y se aprestó a libertarle. Reúne un ejército, ataca a los Titanes, los arroja de las alturas del Olimpo y consigue que su padre se siente nuevamente en el trono. Poco gozó Saturno de esta gloria, pues el Destino le había predicho que uno de sus hijos le destronaría, y este pensamiento amargaba su existencia y le hacía ver con marcado recelo el valor que desplegaba Júpiter en edad tan tierna. El temor cerró su corazón a lo sentimientos de la naturaleza y armó emboscadas al hijo que era tan digno de su amor. Júpiter, activo y valeroso, esquivó las celadas y, después de intentar en vano todos los medios de conciliación, entabló batalla contra Saturno, le expulsó del cielo y se constituyó para siempre en monarca del Empíreo.El dios destronado corrió a ocultar su derrota en Italia junto al rey Jano, que le acogió amigablemente y aun se dignó compartir con él la soberanía de su reino. Saturno, por su parte, conmovido ante tan generosa acogida, se dedicó con ahinco a civilizar el Lacio, que era la región en que reinaba Jano, y enseñó a sus rudos habitantes diversas artes útiles.
Esta época feliz recibió el nombre de Edad de oro. No regían leyes escritas, ni tribunales ni jueces: la justicia y las costumbres eran respetadas; la abundancia, la paz y la igualdad, mantenidas. La tierra producía toda clase de frutos sin necesidad de ser rasgada por el arado; la naturaleza sonreía en perpetua primavera.
Esta edad de oro duró poco tiempo y fue reemplazada por la de Plata. El año fue dividio en estaciones; los vientos glaciales y los calores tórridos se hicieron sentir de tiempo e tiempo, y fue preciso cultivar la tierra y regarla con el sudor del trabajo.
A estas dos edades sucedió la de Bronce. Los hombres se tornaron feroces, anhelaron las guerras y codiciaron el lucro, aunque sin abandonarse a los extremos que caracterizaron después a la edad de Hierro. En esta última edad, fue desterrada de la tierra la buena fe, dejando libre entrada a la traición y a la violencia, y la vida fue sólo una serie de latrocinios. La discordia se introdujo entre los parientes más cercanos, el hijo atentó con osadía contra la vida de su padre, la madrastra contra la de su hijastro. La piedad se trocó escarnio y Astrea abandonó, suspirando, una morada manchada por los crímenes.
SATURNO es imagen o símbolo del tiempo; por eso se le represeta como un anciano seco y descarnado, con la faz triste y la cabeza encorvada, llevando en la mano una hoz como símbolo de que el tiempo lo destruye todo; va provisto de alas y sostiene un reloj de arena para indicar la fugacidad de los años. También se le representa devorando a sus hijos, para significar que el tiempo engulle los días, los meses y los siglos a medida que los produce.
Las fiestas de Saturno, llamadas saturnales por los romanos, empezaban el 16 de diciembre y se celebraban por espacio de tres días, durantelos cuales permanecían cerrados los tribunales y las escuelas públicas, se suspendía la ejecución de los criminales y no se practicaba arte alguno como no fuera el culinario. Los festines, los juegos y el placer reinaban por doquier. Durante estas fiestas, que evocaban la igualdad y libertad de la edad de oro, los esclavos eran servidos a la mesa por sus señores a quienes podían echar en cara impunemente las más duras verdades o espetar maliciosos decires y caústicos epigramas.


Mitología griega y romana. J. Humbert. Editorial Gustavo Gili, S.A.

Publicado por Montse