lunes, 17 de noviembre de 2008

MADRID RECORTA A LAS UNIVERSIDADES EL 30% DEL DINERO PARA PROFESORES

A la Comunidad de Madrid no le da el dinero para pagar las nóminas de los profesores de las universidades. Sin previo aviso, en septiembre, los responsables autonómicos recortaron un 30% la cantidad que ingresan cada mes a los seis centros superiores públicos para pagar al personal (la subvención nominativa). Son las universidades de Alcalá de Henares, Autónoma, Carlos III, Complutense, Politécnica y Rey Juan Carlos.

Esa decisión sin precedentes ha pillado a los rectores por sorpresa. Las nóminas de los profesores nunca han dejado de abonarse en la historia de la universidad española. Varios de estos centros tuvieron que apañárselas en septiembre para poder pagar a todo el personal (profesores funcionarios y contratados y personal de administración y servicios), usando el dinero que acababan de ingresar de las tasas de matrícula de los estudiantes.Además, los centros no fueron avisados de esta reducción. El 30 de septiembre -al día siguiente de que recibieran el ingreso menguado de la Comunidad y se dieran cuenta de que faltaba dinero- la consejera de Educación, Lucía Figar, les convocó para comunicarles que ésta va a ser la situación al menos hasta el año que viene. Este periódico intentó ayer, sin éxito, recabar la opinión de Figar.


Los rectores no pueden hacer frente a las nóminas sin esta partida, según fuentes de las universidades. El recorte hasta diciembre va a ser de unos 108 millones de euros y afecta al denominado Capítulo I, con el que se pagan los gastos de personal. La Complutense, por ejemplo, recibió en septiembre unos nueve millones de euros menos, la Politécnica, cinco menos; la Autónoma, 3,7 millones menos.Figar se lo planteó a los rectores como un recorte de un 10% anual, pero aplicado desde septiembre con carácter retroactivo, y les dijo que lo "dieran por perdido", según fuentes de las universidades. En esa reunión del día 30, según las mismas fuentes, los rectores respondieron varias veces y con claridad que no aceptaban la reducción, que no van a poder hacer frente a las nóminas.La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, había visto a los rectores unos días antes, pero les dijo algo muy distinto. Desayunó con ellos el 26 de septiembre en la Complutense antes de la inauguración del curso universitario madrileño. Reconoció que había dificultades y les dijo que tendrían que apretarse el cinturón en los gastos de infraestructuras y en los incentivos, pero no dijo nada de los gastos corrientes. Las universidades temen la alarma social. Los más optimistas hablan de que detrás de esta medida está la intención de la Comunidad de Madrid de mandarles un mensaje de contención de gastos. Pero éstas poco pueden contenerse más. Ni quieren ni pueden endeudarse más y no tienen manera de subir el precio de las matrículas porque lo fija el Gobierno regional. Esta medida encaja además muy mal con el discurso del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la propia Aguirre de fomentar la excelencia de las universidades y situarlas entre las mejores del mundo.Esperanza Aguirre y los rectores de estas seis universidades firmaron el 22 de diciembre de 2006 el Plan de Inversiones en las Universidades Públicas de la Comunidad de Madrid para el periodo 2007-2011. Este convenio está dotado con 640 millones de euros, que la Comunidad se compromete a financiar en una parte fija y en otra variable, "de acuerdo con los porcentajes de las nominativas para gastos corrientes transferidas el año anterior".

Entre el 75% y el 80% de la financiación de las universidades públicas de Madrid (hay también ocho privadas) procede de la comunidad autónoma; entre el 15% y el 17% de las tasas, de matrícula de los alumnos, y el resto, de financiación externa, tanto pública como privada. La Politécnica es un caso excepcional. Por su carácter, aproximadamente un tercio de su presupuesto proviene de financiación externa.Ante esta situación, los rectores prefieren no hablar del tema. Esperan llegar a un acuerdo. Figar ha puesto el asunto en manos del consejero de Economía y Hacienda, Antonio Beteta, con el que esperan reunirse en los próximos días.

La Comunidad de Madrid tiene desde 2004 además una deuda atrasada y reconocida con sus universidades. A la Autónoma, por ejemplo, le debe 28 millones de euros, y a la Complutense, alrededor de 20 millones.



1.077 millones en 2008.La subvención nominativa de las seis universidades públicas para este año asciende a unos 1.077 millones de euros. Esto supone alrededor de 90 millones al mes. Esta cantidad está proyectada a 2008 a partir del último ejercicio liquidado (el de 2006) y se ha calculado con un incremento del 10,25%, el previsto para este periodo.Los gastos de personal se llevan la mayor parte de esta cantidad, alrededor del 90%, según reflejan los datos de 2006. Pero el resto (cuando sobra de esa parte) se destina a otros gastos. Las tasas de los alumnos no cubren el coste real de sus plazas, por lo que con la subvención nominativa se paga la electricidad, el agua... Madrid también ha anunciado entre un 50% y un 60% de recorte de los gastos para inversiones (reformas, obras...), que algunos centros tienen a medio hacer.


Comentario:

Esta medida es un claro ejemplo de que en tiempos de crisis el gasto social queda en un segundo plano y los recortes educativos siempre son los primeros en la lista. Los presupuestos, supuestamente acordes con las necesidades de la población de las distintas comunidades autónomas, no sirven de nada si la gestión por parte de éstas es ineficiente o utilizada en gran cantidad en materias determinadas, como por ejemplo transporte o la obra pública. Por otra parte la universidad española tiene que ser consciente del lastre real que conlleva y buscar mecanismos eficaces de utilización de instalaciones y personal, adecuando su oferta educativa a las circunstancias de demanda. No todas estas adversidades tienen que ser causa de que el proceso educativo tenga que ir abocado a una privatización, pues es un derecho de todo aquel que tenga la capacidad y el afán de cursar unos estudios superiores, sin mirar al tamaño de su bolsillo.

Publicado por Rubén Lanza Vera