domingo, 2 de noviembre de 2008

Zoom Out

Jueves 16- Zoom Out
Y tanto. Comenzamos ilusionados con la idea de la conciliación, es un tema más importante de lo que parece. A mi juicio la entrada de la mujer en el mercado de trabajo, tal y como se hizo, fue una locura. Es una mera hipótesis, pero fue ese segundo sueldo familiar el que permitió que los salarios reales fueran decayendo con el tiempo sin que eso repercutiera en el consumo, eso y las hipotecas, claro. El préstamo bancario y esa idea del consumo instantáneo que el año pasado creo recordar que ligamos de alguna forma a mayo del 68. Y comprenderme, no defiendo bajo ningún tipo de forma que la mujer se tuviera que quedar en casa, ni que fuera su sitio ni nada parecido. Solo creo que el mercado de trabajo y los horarios de trabajo, estaban estructurados para que los acometiera un padre de familia a la antigua usanza, con una mujer en casa ocupándose de todo lo demás. Así al meterse en ese mercado sin exigir de entrada una reforma de esos horarios, dejó sin cuidar la casa. Pero sobretodo dejó sin cuidar a los niños. Obviamente se podría haber quedado el padre en casa, o la chacha, pero todos sabemos lo que pasó, las clases medias recurrieron a trabajadoras extranjeras para paliar esa deficiencia en el cuidado del hogar, en vez de resolver el doble problema de la conciliación y del reparto de tareas del hogar. Me empieza a sonar como algo común en el mundo occidental. Los trabajadores, en vez de arreglar el problema lo exportaron. Por un lado, seguían siendo mujeres las que cuidaban la casa, pero ahora eran extranjeras que cobraban obviamente menos de lo que cobraba cualquiera de los miembros de la familia. Así ni se solucionó la cuestión de género, ni la de horarios. Ahora era la extranjera, o simplemente la mujer de clase baja, la que cuidaba a los niños de otros y no tenía tiempo para los suyos. Y otra vez, a mi juicio. Y esto no es más que una mera hipótesis; fue esa falta de contacto personal con los hijos propios, esa deuda formal para con ellos por no estar, la que se ha cargado la educación en este país. No solo nos han malcriado, sino que además nos han dejado inválidos, o imbéciles, según el caso.Como se puede entender tras estas lineas, el tema me apasionaba, me parecía digno de unas cuantas horas para comprobar esas dos hipótesis tan arriesgadas que sustentan mis argumentos. Pero entonces un erasmus italiano vino a decir algo como, "si si muy bien pero la gente se muere de hambre en el tercer mundo". Y me quede sin palabras... bueno, no textualmente sabéis que no me callo ni debajo del agua, pero se me acababa de caer todo al suelo, porque era verdad, que esto era una pequeña tontería de la que nos quejábamos los pequeños españoles en nuestro super importante y ombliguista universo. Como diría Victor Perez, "peanuts", "cacahuetes", osease: tonterías. Pero nuestras tonterías, las tenemos cariño.Y como soy un cabezota y tenía que salvar algo de todo ese rollazo que os he contado arriba, rapidamente me re enfoqué a mi argumento macro. El de la exportación de los problemas. Como la lucha de clases y la explotación del proletariado ha sido exportada por nosotros a los países más pobres. Y como ellos ahora se encuentras con las situaciones laborales que nosotros dejamos de aceptar, para que con los sueldos de mierda que nos pagan podamos seguir comprando vaqueros con rotos, pero nuevos.


Así propuse un enfoque basado en el número 3. Algo marxista, o más bien historicista. Como 3 tipos de estados, desarrollados, en vías de desarrollo y subdesarrollados. Se han repartido globalmente los 3 sectores económicos, Sector servicios, sector secundario (industrial) y sector primario (agricultura, ganadería, pesca y materias primas). Y como este reparto se ha hecho en 3 épocas históricas; la revolución industrial (los países occidentales pasan a ser industriales y las colonias productores de materias primas y compradores de productos manufacturados, comienzo de la mundialización) la segunda revolución (bla bla bla más) y la era de la información y la globalización.Pero todo esto no será más que una escusa para hablar de lo malos que son los ricos y lo tontos y también malos que somos los demás. De los nuevos mercados de trabajo, la deslocalización, la inmigración/emigración, la fuga de talentos y las horribles condiciones laborales que toleramos y fomentamos en medio mundo mientras nos quejamos de nuestros cacahuetes. Así hemos pasado del nuestro cacahuete a ver el bol de panchitos, lo dicho, zoom out.

Esta entrada se pública de forma simultanea aquí y en Tantaran
Publicado por Juan Pizarro