lunes, 17 de noviembre de 2008

Resumen de Lecturas

Lectura N-1

Gino Longo: “Características del conocimiento científico”, en Manual de economía política. Comunicación.
Roberto Carballo: Nota crítica a la lectura N-1

¿Qué es la ciencia?

J. Schumpeter, máxima autoridad de la ciencia económica no marxista nos ofrece la siguiente definición de la ciencia

- “Es cualquier tipo de conocimiento que haya sido objeto de esfuerzos conscientes para perfeccionarlo. Estos esfuerzos producen hábitos mentales -métodos o técnicas- y un dominio de los hechos descubiertos por esas técnicas”. Este gran economista tiende a refugiarse en el puro empirismo, situándose para los restantes aspectos en posiciones dualísticas de tipo neokantiano. Podremos hacer uso de su pensamiento siempre y cuando nos mantengamos en un terreno estrictamente empírico, tratemos de determinar los fenómenos tal y como aparecen externamente, pero nunca en otros aspectos.

Nos podemos quedar satisfechos con su definición de la ciencia, pero debemos precisar lo que entendemos exactamente por conocimiento. G.Longo afirma que la finalidad del conocimiento y de la investigación científica, consiste en descubrir las normas o leyes del universo empírico que rodea al hombre, de la realidad objetiva en la que éste se halla inmerso.

Este conocimiento consta de tres aspectos fundamentales.

1.) El conocimiento científico debe proporcionar una descripción de esta realidad, y al mismo tiempo debe explicarla. “Una auténtica descripción de una cosa... es al propio tiempo su explicación” (F.Engels, El problema de la vivienda). Pueden existir muchísimas definiciones de ciencia, tantas como aspectos o propiedades de un objeto. Pero por otro lado, como dice Hegel, tiene por finalidad mostrar la necesidad de los objetos y no dar una simple descripción de los mismos. Debe reconstruir idealmente el esquema de desarrollo de la realidad en el que cualquier objeto aislado halle su lugar y su explicación.

2.) La segunda característica es el hecho de que el conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad. Para que exista un verdadero conocimiento científico, la realidad objetiva tiene que ser explicada a partir de ella misma, sin introducir momentos, elementos o explicaciones que no pertenezcan a tal realidad. Más que explicar la naturaleza, la Humanidad tiene la obligación de conocerla, según Hegel. La ciencia más que explicar el mundo debe comprenderlo. Esto hace que la historia del conocimiento científico sea en realidad la historia de cómo la Humanidad se ha explicado el mundo real:- primero atribuyendo a los fenómenos causas y relaciones fantásticas.- después a hipotetizar causas causas y relaciones reales.- para por último conocer las relaciones que se establecen objetivamente entre los fenómenos de la realidad.El principio por el cual la realidad ha de explicarse partiendo de ella misma es común a todas las ciencias, y es la característica que la distingue de lo que no lo es: creencias, ideología, etc. El desarrollo coherente de este principio, su aplicación sin excepción a todos los fenómenos de la realidad conduce directamente al materialismo filosófico. “Concebir materialistamente la naturaleza no es sino concebirla pura y simplemente tal y como se nos presenta, sin aditamentos extraños”, como dice Engels. “Desde el punto de vista gnoseológico... el concepto de materia sólo puede tener un significado: el de realidad objetiva que existe con independencia de la conciencia humana y que se refleja en ésta” (Lenin, Obras, volumen XIV).Una filosofía coherentemente científica ha de ser materialista, y por tanto basarse en la necesidad de estudiar la realidad objetiva tal y como es, explicándola partiendo de ella misma. El marxismo cumple estas características, y por tanto constituye la primera concepción del mundo basada total y exclusivamente en la ciencia.

3.) El tercer aspecto fundamental del conocimiento científico es el hecho de que dicho conocimiento sea únicamente una parte de la actividad humana, solo uno de sus aspectos. Por eso el conocimiento nunca puede llegar a ser un fin en si mismo. El hombre busca conocer el mundo para poderlo modificar según sus necesidades y exigencias.

El fundamento más esencial y más próximo del pensamiento humano es la transformación de la naturaleza por el hombre. La inteligencia humana ha ido creciendo en la misma proporción en que el hombre iba aprendiendo a transformar la naturaleza. El pensamiento y la acción, el conocimiento y la praxis se condicionan mutuamente, están estrechamente ligados y son inseparables. Es una unión mediata a través del conocimiento, de la cognición.

Para que se desarrolle con existo, la praxis requiere de una buena cognición de la realidad, en la cual y sobre la cual el hombre se prepara para actuar. El conocimiento que conduce a la cognición, es premisa de la acción, mientras que la acción es el fin último del conocimiento. La actividad cognoscitiva ha de tratar de llegar a la cognición de lo real, cognición que será lo que permitirá la futura acción. La ciencia nunca tendrá por objetivo la praxis, pues su meta es la búsqueda de la verdad de las cosas, entendiendo por verdad la correspondencia de nuestras concepciones a la realidad.

Para valorar los resultados obtenidos mediante la actividad cognoscitiva (la ciencia), será siempre y únicamente la correspondencia de tale resultados a la verdad, a la realidad de hecho, y no a la mayor o menor utilidad de tales resultados.

Si conocemos la realidad, ante o después surgirán los instrumentos técnicos que nos permitirán modificarla. Entonces podemos describir esquemáticamente la relación entre ciencia y praxis de la forma siguiente:actividad cognoscitiva →cognición e interpretación de →la realidadpraxis destinada a modificar tal realidadAsimismo, entre conocimiento y acción existe otra diferencia importante desde el punto de vista metodológico. Para que la praxis tenga éxito, asimismo ha de ser una acción colectiva, coordinada entre más de un individuo, y la investigación, por el contrario, tiene un carácter individual. Se debe al hecho de que el hombre (animal eminentemente social) puede y debe coordinar su acción con la de sus semejantes, pero no puede coordinar su pensamiento con el de los demás.Pero no debemos confundir los conceptos. La acción colectiva como el pensamiento individual son fenómenos sociales, no existen al margen de la sociedad humana por su carácter eminentemente social, y no se diferencia entre si por su finalidad o su contenido, sino por su forma de manifestarse.

Como dice Marx, “El individuo es el ser social. Su esteriorización vital es así una exteriorización y afirmación de la vida social”. Incluso cuando una persona actúa por si misma actúa científicamente en una actividad que ella misma no lleva a cabo en comunidad inmediata con otros, también es social, porque actúa en cuanto persona. No solo el material de dicha actividad se le es dado como producto social, sino que su propia existencia es actividad social, porque lo que se hace se hace para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.

De lo dicho anteriormente, se desprende que las modalidades de desarrollo de la acción no coinciden con las del pensamiento. No nos podemos dedicar a un mismo tiempo a estos dos distintos aspectos de la actividad humana. Una persona, en un momento determinado, podrá ser un hombre de ciencia o un hombre de acción, pero nunca ambas cosas al tiempo.

Si el hombre de ciencia quiere tener éxito en su investigación, nunca debe preocuparse por las consecuencias prácticas de la misma, en contra de lo que ocurre con el hombre de acción, y nunca deberán permitir que los prácticos obstaculicen su investigación ni le sustituyan en ella. Por otro lado, el hombre de ciencia nunca deberá indicar a los prácticos, a los hombres de acción, lo que deben hacer, sino únicamente lo que deberían tratar de hacer. Si no actúa de esa forma se limitará a ser un ideólogo (función practica pero que nada tiene que ver con la ciencia).Para finalizar, citaremos a Albert Einstein que resume algo de lo anteriormente dicho:“Con el método científico alcanzamos una comprensión conceptual de las relaciones reciprocas que existen entre los hechos. Alcanzar este conocimiento objetivo es una de las más altas cimas a que el hombre puede aspirar, y desde luego no soy uno de los que infravaloran los heroicos esfuerzos y el ardor que el espíritu humano ha puesto en este campo. Pero... es evidente que ningún camino puede llevarnos desde el conocimiento de lo que es al conocimiento de lo que debería ser” (Albert Einstein, Pensamientos).