domingo, 15 de febrero de 2009

ECONOMÍA SUMERGIDA

Prostitución, trabajadores a domicilio, mafias, piratería, traficantes… estos son algunos de los sectores constituyentes de la economía sumergida con los que convivimos diariamente.

Pero ¿Por qué existen? La pregunta es clara. La necesidad de la economía sumergida viene dada por los interese individuales de diferentes grupos sociales pero nunca por parte de entidades estatales, ya que estas suelen ser las mayores perjudicadas.

La evasión de impuesto pude suponer un hecho individual, común y aislado. Pero lo cierto es que afecta directamente a la balanza de pagos, definida por la maravillosa wikipedia como <<>>.

Dentro de la economía sumergida encontramos tres tipos:

-el ciberespacio de las finazas
-la producción de bienes y servicios
-y la economía doméstica.

Respecto al “debate” surgido en clase sobre las propinas os dejo un texto que he encontrado, pro si a alguien le sirve de algo.

<< Está claro que los meseros que laboran en restaurantes lujosos hacen siempre un gran esfuerzo pero ¿no es esta acaso su obligación? Con esto no pretendo decir que desmerecen el reconocimiento monetario, pero lo cierto es que esos porcentajes definidos se ven opacados por la subjetividad que reina siempre en las actividades cuyo pilar es el servicio.Todo sibarita que acuda a recintos gastronómicos con relativa frecuencia se habrá encontrado seguramente con meseros que laboran en restaurantes casuales y que ofrecen un servicio de primera, su trato es más que correcto, la discreción es su fuerte, gozan de elegancia, un buen porte, disposición ilimitada, se esmeran en ser rápidos y eficientes e incluso ofrecen una agradable plática. También me ha sucedido durante largas estancias en hoteles o al regresar a alguno en los que ya me he alojado, que el personal de servicio hace gala de su buena memoria recordando las preferencias de los comensales.

Los buenos meseros existen, sí, y merecen una buena propina, es cierto, pero también existen los camareros malos, desganados, a quienes poco les falta para regañar al comensal por las preguntas que hacen sobre el menú o por pedir un cambio de platillo e incluso aquellos que denotan desinterés en su trato; tal vez el trabajar en un restaurante no sea su vocación pero esa no es culpa de los clientes, quienes muchas veces dejan ese porcentaje preestablecido

Escrito por aicila