domingo, 15 de febrero de 2009

A PESAR DE TODO

Después de todo, vivimos para contarlo.
A pesar de las condecoraciones,
a pesar de las gabardinas policiales,
a pesar de los guardias civiles,
a pesar de los maestros,
a pesar de los curas,
a pesar de las homilías,
a pesar de los discursos,
a pesar del cuadro de Caín y de Abel,
a pesar de José Antonio y Franco,
a pesar del miedo, de las enfermedades
interminables y del pan con aceite y azúcar,
a pesar de los versos de Pemán,
a pesar de la masturbación,
a pesar de los cursillos espirituales,
a pesar del orden,
a pesar de la badana de tocino,
a pesar del abuso de poder,
a pesar de la censura,
a pesar de la violencia institucional,
a pesar del examen de ingreso
y a pesar de la enciclopedia Álvarez,
a pesar de los actos de contrición,
a pesar del sexto mandamiento,
a pesar delos apagones,
a pesar de los toros y el fútbol,
a pesar de Santiago Bernabeu,
a pesar de prietas las filas,
a pesar de la matanza del amor,
a pesar de las marchas militares,
a pesar de no haber visto
nunca una mujer desnuda,
a pesar de la dictadura del silencio
y de la Formación del Espíritu Nacional.
Después de todo, vivimos para contarlo.
Basta enumerar sustantivos,
mantener la memoria como un caballo
que cocea en cualquier plaza
y delimitar el lienzo.
Bastaba el recuerdo de la primera carne,
de los primeros labios que hollaron
tantos y tantos nombres con adjetivos
interminables, como interminables puñaladas.
Bastaba crecer y olvidar,
encuadernar en la edición de la memoria,
en el disco duro del sentimiento,
el miedo, la desolación, la agonía.
Hemos crecido y olvidar ha sido imposible

Escrito por aicila