martes, 10 de febrero de 2009

Sudán, la fiebre del oro negro

Bien, me parecía lo más correcto empezar los resumenes o conclusiones de los trabajos presentados por el de mi propio grupo y más en concreto con la parte que he desarrollado yo. Mi grupo se centro en los Recursos Energéticos, enfocándolo desde el punto de vista, si son un foco de conflictos o de soluciones. Realmente al final nos centramos en los conflictos y en concreto en los derivados de petróleo, ya que otro grupo se centro mucho en los recursos energéticos alternativos al petróleo. Mi parte del trabajo se centro en ver lo que el petróleo había traido o generado en un país como Sudán. Y la mejor forma de transmitiros el trabajo es a través de las conclusiones que yo saque y plasme en el trabajo.

Aquí os dejo el texto...

Sudán, tragedia y geopolítica sobre el oro negro

Sudán es el ejemplo perfecto de un país del Tercer Mundo, abandonado a su suerte y que el único interés que tiene es, que bajo tierra hay unas enormes bolsas de petróleo. Hasta que este hecho no estaba confirmado, Sudán era otro de los países de África subsahariana, con una eterna guerra entre tribus y con una hambruna descomunal, pero cuando se empezó a confirmar la riqueza que guardaba, empezó a ser tenida en cuenta, el problema para todos los países, que lo único que querían de Sudán era su petróleo, era que había una guerra fraticida entre el norte y el sur, entre cristianos y musulmanes, una guerra que poco importaba a aquellos que sólo querían el petróleo, pero que todos han utilizado para dejar despejado el camino y expoliar a Sudán. Proporcionar armas, enseñar a luchar, el negocio de la guerra puesto en marcha para limpiar el suelo de Sudán y sacar hasta la última gota de petróleo que su subsuelo guarde, en medio, la población, el que no se ha muerto de un tiro, se morirá de hambre, y enfrente los pozos de petróleo, esos pozos a los cuales no se les permite acercarse, ni siquiera trabajar en ellos. Sudán representa la crueldad del hombre, el egoísmo, la avaricia que despierta el oro negro. Para conseguir el petróleo, incluso se ha mirado hacia otro lado dentro de la Comisión de Derechos Humanos, no condenando la violación sistemática de derechos humanos que sufrían los sudaneses, simplemente porque Francia y China querían su petróleo y Rusia simplemente quería que EEUU no lo tuviera. Aunque la Guerra Fría terminó, lo que si está claro es que en el mundo ha explotado una nueva guerra, una guerra mucho más cruel que ninguna, seguramente porque lo que hay en juego no es el evangelizar un territorio, ni las tierras y ni las ideologías, lo que hay en juego son las fuentes de energía y quien las tenga, quién las domine, está claro que tendrá algo que decir en el futuro, quizá sea la futura moneda con la que determine la hegemonía mundial, y simplemente eso justifica todo.

El caso de Sudán nos sirve como ejemplo del sufrimiento eterno de África, explotada hasta la extenuación, empezando por la esclavitud que su población ha sufrido durante tanto tiempo, luego la explotación de sus minas de diamantes, oro y todo tipo de minerales, el marfil, o la explotación de sus reservas naturales y los safaris para cacerías sin sentido pero que sin duda han esquilmado la vida salvaje. África, el continente negro, llamado así por el color de la piel de la mayoría de su población, pero para algunos, hoy en día, porque en su subsuelo esta lleno de oro negro. Negro, el color de la mala suerte, el color de la muerte, el color de África.

Publicado por JHuertas