domingo, 15 de febrero de 2009

No es un adiós, más bien un ¡¡hasta luego!!

Ya han pasado cinco meses desde que comenzó el curso. ¡¡¡Qué rápido se pasa el tiempo!!! Y no sólo porque este cuatrimestre esté llegando a su fin, sino porque parece que fue ayer cuando llegué por primera vez a Madrid. Sin embargo, y si los quiero resumir rápidamente, han sido cuatro años de experiencias: buenas y malas, y afortunadamente de todas ellas se aprende.

No obstante, creo que resulta más interesante hablar sobre lo que han significado este cuatrimestre para mí cursando la asignatura de Sistema Económico Mundial. En honor a la verdad, he de decir que el método empleado por
el profesor, Roberto Carballo, me impactó bastante. Una de las cosas que más me chocó en un principio fue cuando dijo algo así como:"en esta clase no se cogerán apuntes, pues ese acto es de doblegación". Han pasado cinco meses y no puedo reproducir la literalidad, pero si su significado, o por lo menos lo que yo pensé. Ante todo creo que al no coger apuntes no buscaba que pasaramos un rato de diversión, sino que adquiriésemos el conocimiento a través de nosotros mismos. Él era una especia de maestro que guía tu camino en el aprendizaje pero no determina qué tienes que pensar. Él te da pistas y tú las tienes que encontrar. Es una manera curiosa de aprender porque él influye y no influye. Te lee libros para que sientas la curiosidad de saber qué se han puesto en esas páginas. Te acerca a la lectura sin obligarte a leer, simplemente despertando la curiosidad en el alumnado. La verdad es que considero que es la mejor manera de aprender, porque no es dictatorial sino estimulante. Pone a prueba tu inquietud y tú mismo, a través de su "magia", la vas supliendo.

Otra de las cosas que me gustaría poner de relieve ha sido el trabajo grupal. Aún recuerdo lo agobiada que estaba la segunda semana: ¡¡¡no tenía grupo!!! Y lo peor de todo es que después de tres años en el grupo de mañanas, cuarto había decidido cursarlo de tardes. Sólo podía preguntarme: ¿ahora qué hago yo sin conocer a nadie? ¿con quién me tocará? ¿lo tendré que hacer sóla? ¿serán simpáticos mis compañeros en caso de tenerlos? A día de hoy, y tras haber cursado la asignatura, sólo puedo hablar bien de la experiencia (incluso de la de exponer). En primer lugar todos mis líos interiores sobre qué iba a hacer con mi trabajo se solucionaron en un momento. Conforme la gente fue haciendo los grupos, hubo unos cuantos que sin conocer a nadie se quedaron solos y Roberto, de manera amable, nos fue distribuyendo. Fue así como conocí a María, Noelia y Jesús. Más tarde llegaría Paco. ¿La experiencia grupal? ¡¡INCREÍBLE!! No sólo han sido mis compañeros, sino que ahora los puedo llamar amigos. Guardo un bonito recuerdo de estos jueves junto a ellos: ver cómo íbamos a enfocar el trabajo, de qué ibamos a hablar; cómo lo podíamos redactar; qué queríamos poner de relive... Pero al mismo tiempo que nos adentrábamos en conocer el Estado del Bienestar y tratabamos de dar una repuesta a su integración en la zona euro, también nos estábamos conociendo los integrantes y también estábamos aprendiendo de nosotros mismos. Tanto a la entrada como a la salida compartías el día, la semana, dudas de otras asignaturas, de que era la vida de cada uno de ellos. Puedo decir que ha habido "muy buen rollo" en nuestro grupo y que todos hemos aprendido mucho en el plano académico y en el plano personal.

Y así los meses fueron pasando y llegamos a las exposiciones. Debo decir que personalmente es un suplicio el exponer... Nos tocaba el primer día. Éramos el grupo que rompía el hielo y llevaba toda la semana con los nervios a flor de piel. Nos reunimos dos días antes para intentar poner "la guinda" a nuestro trabajo. Surgieron varias ideas de cómo debíamos exponer y nos pusimos a trabajar en ello. Alguien dijo, ¡¡qué nervios, no veas lo que me cuesta exponer en grupo!! Y ante el desahogo de tener que pasar un calvario delante de todos, el grupo se unió diciendo: ¡¡a mí también!! Así que se nos ocurrió hacer una pequeña toma de contacto antes de exponer e intentar corregir los fallos que en nuestra exposición fueran surgiendo. Además nos ayudaría a perder la vergüenza delante de nosotros y a ganas confianza. Puedo afirmar que, aunque lo pasé mal exponiendo, lo hice con un cierto gustillo tratando de mejorar mis fallos en la toma de contacto. Tras esto ya sólo nos quedaba disfrutar del resto de las exposiciones grupales y despedirnos.

Tras este pequeño resumen de estos meses quiero agredecer a mis compañeros de grupo la paciencia, el buen humor y el buen hacer de estos meses. ¡¡Ha sido un placer conoceros y espero que nos sigamos viendo aunque la asignatura se termine!! En segundo lugar, quiero agradecerle al profesor, Roberto Carballo, que nos haya enseñado tanto por una vía tan distinta y a la vez tan productiva.

Gracias a todos por este cuatrimestre, quién sabe si alguna vez la vida nos volverá a reunir, pero espero que tengan siempre una sonrisa bien grande


Cristina Perales de Sus.