domingo, 18 de enero de 2009

El alquimista


}i{... Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver…}i{

http://es.youtube.com/watch?v=FvVYGn7CN-8

La vida es una especie de árbol de los sueños. Desde que llegamos a este mundo hasta que lo dejamos, lo que nos guía a cada paso, nuestro motor, son los sueños, muchos y muy diferentes: algunos se cumplen fácilmente; otros, más escurridizos, tienes que pelearlos; otros se confunden con ilusiones pasajeras y los terminamos abandonando... Un sueño es algo que se desea tanto que estás dispuesto a perseguirlo hasta el final. Pones todo tu empeño en hacerlo tuyo, en poseerlo. Un sueño eleva tu alma y te hace sacar lo mejor que llevas dentro.

Pese a su belleza, a veces los propios sueños pueden convertirse en horribles pesadillas. Es entonces cuando podemos decidir entre abandonarlos, pues no vale la pena seguir sufriendo, o remodelarlos para terminar en ellos: ver por qué no los estamos consiguiendo, observar si hemos tomado el camino adecuado, tratar de disfrutar cada pequeño paso que damos para conseguirlos, no amargarnos por las pequeñeces del camino...En definitiva se trata de no temer ni a los lestrigónes, ni a los cíclopes, ni a Poseidón. Enfrentarse a los propios miedos y a los inculcados por otros. Crecer como personas a la hora de conseguirlos, disfrutarlos en cada paso, no desistir cuando no salen bien, levantarse cuando se ha caído, no temer al azar y enfrentarte a él pues nadie está determinado...Es entonces cuando puedes poseer el gran sueño, o abrazarlo y tener un trocito de él.

Etiquetas: }i{ el baúl de las pequeñas cosas }i{
Publicado por }i{Nubilda}i{