viernes, 20 de marzo de 2009

geopolitica china

A la hora de exponer nuestro trabajo en grupo yo relicé la parte de la situación geopolitica y geoestrategica de China, esta es mi aportación personal:

China se encuentra situada en una posición geoestratégica privilegiada, y se encuadra protegida por varios elementos naturales que hacen de frontera por un lado el desierto del Gobi, por el suroeste con la cordillera del Himalaya y por el este con el océano Pacifico y el Mar de China y en el único punto en que la geografía China se encuentra desprotegida construyeron la gran muralla, para protegerse en el único punto débil de su territorio por donde podían ser atacados.

En medio de toda esta geografía se encuentra China atravesada por dos grandes ríos el Yangtzé y el rio Amarillo alrededor de los cuales se instala toda la riqueza y los puntos de desarrollo y negocios mas importantes del país. Desde siempre se ha reconocido el potencial tremendo que tiene este país que durante siglos ha permanecido dormida como el dragón dormido que decía ya Napoleón, siendo conscientes de que con su riqueza y población estaba llamada a ser una de las grades potencias del mundo.Japón una y otra vez

Un caso particular es el de Japón y las relaciones chino-japonesas. Éstas son contradictorias y ambivalentes, pues mientras, por un lado, Japón se ubica en el tercer lugar de las inversiones foráneas en China, y el intercambio comercial y la transferencia tecnológica se incrementan cada día que pasa, por el otro, las posiciones de ambos lados no ceden. De parte de Japón, sus dirigentes al más alto nivel no han escatimado oportunidad de rendir homenaje a los soldados caídos en la guerra de 1937 a 1945, a todas luces una guerra de agresión contra China, lo cual, del lado opuesto, es rechazado enérgicamente por China como una provocación.

Lleva muchos años el Gobierno chino exigiendo a Tokio que se disculpe públicamente y pida perdón por las acciones de guerra cometidas en el citado período, las cuales, según fuentes chinas, dejaron un saldo de decenas de miles de muertos. Breves y reiteradas fórmulas que se resumen en la escueta frase de “lo sentimos”, expresadas por los últimos primeros ministros japoneses, en visitas realizadas a Pekín, nunca han satisfecho a los chinos. Y, por lo que respecta a los japoneses, una petición de perdón no concuerda con su orgullo nacional. De otro lado, su pragmatismo les dice que tal confesión daría pie a una serie de demandas multimillonarias de parte de descendientes de militares japoneses que, en el período del enfrentamiento bélico, convirtieron en esclavas sexuales a mujeres chinas, coreanas y filipinas, entre otras de distintas naciones asiáticas invadidas por aquéllos.

El Japón de hoy, políticamente hablando, ya no es el mismo de la segunda posguerra mundial. Sigue siendo, a pesar de todas las crisis económicas internas, la segunda potencia económica. Es el mejor aliado de Estados Unidos en Asia, no obstante las divergencias por patentes y déficit comerciales. Frente a América Latina, Tokio no da un paso más allá del ritmo que le permite su adhesión a la política tradicional norteamericana de “América para los americanos”.La confrontación en el Tercer Mundo

Otro escenario de la confrontación es el tercer mundo. Una ley física según la cual todo vacío en el agua es llenado de manera instantánea por una masa líquida de reemplazo, tiene su réplica en lo político. De la verdad de este aserto da cuenta la forma como China viene copando los espacios que ni Estados Unidos ni la Unión Europea son capaces de llenar en el momento presente en África y América Latina. Veamos el caso de África. Dueña como ninguna otra potencia de un apetito voraz de hidrocarburos, minerales y productos agrícolas, China aumenta su presencia en África, donde estuvo presente desde los tiempos de la revolución maoísta, cuando los chinos incursionaron con programas de cooperación en diversos países del continente negro, particularmente en obras de infraestructura vial y en importantes campos de desarrollo tecnológico.

Cual va a ser la situación en un futro próximo:

Es necesario aportar la visón de dos veteranos coroneles de alto nivel de la fuerza aérea china. A principios de 1996, Qiao Liang y Wang Xianghui participaron en los masivos ejercicios militares chinosMás tarde, los coroneles se reunieron en un pequeño pueblo de la provincia de Fujián, en el sureste de China, y ponderaron la debilidad militar de este país en comparación con Estados Unidos. ¿Cómo se defendería China contra una nación con ese poderío si alguna vez tuviera la necesidad de hacerlo?Su premisa central: Si alguna vez China se ve obligada a defenderse, debería estar preparada para llevar a cabo una "guerra más allá de todas las fronteras y limitaciones".

Las reglas de la guerra que existen actualmente, según Qiao y Wang, incluyen un conjunto de leyes y acuerdos internacionales desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. En cuanto a los métodos de guerra, existe en gran parte del mundo desarrollado una especie de culto a la alta tecnología y a las nuevas armas, áreas en las que Estados Unidos tiene un claro liderazgo. Pero los autores afirman que lo que es "correcto" para Estados Unidos puede no ser apropiado para China. Los observadores occidentales, quienes generalmente no han leído Más Allá de las Reglas porque está publicado en chino, se han enfocado en aspectos tales como la supuesta apología del terrorismo que hacen los autores para el caso de que China se viera en una situación desesperada. Sin embargo, quizá el aspecto más polémico del libro es la crítica-y el desafío-que hace a las actuales doctrina y estrategia militares de Estados Unidos.Qiao y Wang comienzan argumentando que, paradójicamente, mientras más armas se inventen y se desplieguen, cada tipo particular de arma jugará un menor papel en un combate real. Ningún tipo particular de arma puede ser decisivo, exceptuando a las armas nucleares, en una guerra "total", la cual es poco probable. Pero según los autores, las armas de tecnología de vanguardia fabricadas para la defensa nacional, debido a sus costos cada vez más altos, pueden causar en un momento dado el colapso económico de un país. Y argumentan que los Estados Unidos podrían estar siguiendo los pasos de la ex Unión Soviética al sumergirse en la costosa Revolución en Asuntos Militares.

El derrumbe del imperio soviético no llegó con un fuerte trueno, sino más bien con el sonido que hace algo al desinflarse. Este podría ser el destino de Estados Unidos.De acuerdo con los autores, la fuerza que impulsa a los costosos programas de armas de Estados Unidos, y a sus conceptos estratégicos, es la noción de "cero bajas". Estados Unidos sopesa la importancia de sus objetivos estratégicos contra la posibilidad de que pudiera tener bajas para lograrlos. Este país es cada vez más renuente a arriesgar vidas para lograr sus objetivos, y según los autores esto es un error. Pero un error más serio, añaden, es la percepción de que las disputas internacionales pueden ser resueltas definitivamente, en caso necesario, en el campo de batalla. De modo que Estados Unidos se enfoca en el objetivo de mantener su capacidad de combatir y ganar dos guerras regionales más o menos al mismo tiempo. De hecho, el tipo de guerra de campo de batalla que caracterizó a gran parte del siglo XX no es tan probable en el siglo XXI.

Los militares chinos deben evitar esa trampa; no deben arruinarse para pelear guerras en el campo de batalla con armas de alta tecnología. En lugar de eso, China debe estar preparada para pelear con cualquiera de los medios con que cuente en una variedad de frentes. Lo que los autores están estableciendo se resume en la frase común en Occidente de "pensar fuera del marco" (es decir, de forma no convencional).Los autores afirman que después de la Guerra del Golfo los militares chinos estaban tan impresionados por el armamento y la estrategia de EE.UU. que aceptaban en gran medida las nuevas definiciones de la guerra establecidas por este país. Pero hacia finales de los noventa comenzaron a tener otras ideas, en parte debido a los enormes gastos implicados en el armamento de alta tecnología.Los autores analizan la Revolución en Asuntos Militares desde su estrategia de defensa hasta su doctrina militar, pasando por la estructura de sus fuerzas. Reconocen que Estados Unidos tiene el liderazgo en cuanto a imaginar nuevos tipos de guerra, lo que incluye a la guerra de la información, la de la precisión, la de fuerzas conjuntas y la acción militar no bélica.

Dicen que la acción militar no bélica es particularmente creativa porque apunta al uso de las fuerzas militares en una variedad de funciones, como el mantenimiento de la paz, la ayuda humanitaria y el contraterrorismo. Pero los coroneles insisten en que todavía no hay una "revolución" completa en el pensamiento militar de EE.UU., porque la teoría de este país carece del concepto de la "acción de guerra no militar". Cuando contrastan la "acción de guerra no militar" con la "acción militar no bélica", los autores no sólo están haciendo un juego de palabras; más bien, el término intenta ampliar la definición de la guerra más allá de los límites comúnmente aceptados.

La acción militar no debe definir el significado completo de "guerra"; es sólo una dimensión de ella. Según los autores, la Revolución en Asuntos Militares de Estados Unidos se aproxima a ser una revolución del pensamiento militar, pero se enfoca demasiado en la tecnología militar. La revolución no se puede detener en el nivel de las nuevas tecnologías, en la reforma de sistemas u otros cambios materiales. Un pensamiento verdaderamente nuevo debe subyacer en el seno de una revolución-y en eso los chinos no deben ir a la zaga.

La seguridad geográfica es un concepto obsoleto, afirman los autores, porque las amenazas a la seguridad nacional podrían provenir no de una invasión transfronteriza sino de las acciones no militares. Las definiciones de seguridad deben incluir actualmente la seguridad geográfica, política, económica, religiosa, cultural, ambiental, de recursos, de información, y del espacio cercano a la Tierra.

Los autores reconocen que en principio las leyes internacionales y las reglas de la guerra ponen límites a la forma en que se efectúa la guerra. Este cuerpo de leyes y reglas cubre una amplia gama de aspectos, que va desde el requerimiento de que las fuerzas armadas usen uniforme hasta la prohibición de la matanza indiscriminada de no combatientes, pasando por la prohibición de las armas químicas o biológicas y las minas terrestres.

Pero, según los autores, el que un país realmente acepte o no estas reglas que regulan la guerra, depende de si éstas son o no favorables a sus propios intereses nacionales. Los países poderosos usan a veces estas reglas para controlar a otras naciones, por ejemplo, mediante la prohibición de las armas químicas y biológicas. Sin embargo, cuando las reglas están en conflicto con los intereses nacionales la mayoría de los países las sacrifican para lograr sus propios objetivos.

En esencia, los autores instan a China a sentirse libre de pelear las guerras en cualquier forma posible, sin desechar de antemano medios rechazados por acuerdos y códigos desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. La doctrina china debería abrazar el principio de la adición, sugieren los autores, en el que muchos métodos de guerra pueden -y deben-usarse en conjunto para lograr el desenlace deseado. Con base en esta premisa, delinean las siguientes formas en que se puede definir la guerra:

Militarmente: nuclear, convencional, bioquímica, ecológica, espacial, electrónica, terrorista, y de guerrillas.

Metamilitarmente: diplomática, psicológica, tecnológica, de redes información, de inteligencia, de contrabando, de drogas y simulada (la cual es conocida en Occidente como "disuasión").

Extramilitarmente: de recursos, de ayuda económica, de sanciones, de medios de información, financiera, comercial, legal, e ideológica.

Los autores explican en detalle muchos de estos métodos. Algunos son prácticas comunes de Estados Unidos y otros países, como los embargos comerciales. Otros no se practican, como la manipulación de las condiciones ambientales para producir, por ejemplo, lluvias torrenciales sobre un territorio enemigo.Enfatizan la "guerra asimétrica"-por ejemplo, la guerra de guerrillas (principalmente urbana), acciones terroristas y ataques cibernéticos contra las redes de información. La idea es golpear objetivos vulnerables de maneras inesperadas. Los autores afirman que una verdadera revolución en la guerra combinaría acciones convencionales con acciones no bélicas, o acciones militares con acciones no militares. La "guerra" podría incluir una mezcla de aviones furtivos con misiles de crucero junto con ataques bioquímicos, financieros y terroristas.

Desde la antigüedad los países han usado instintivamente una variedad de medios para defenderse. La combinación de métodos de guerra es una simple adición, familiar para todos, y produce una "poción de brujo" de estrategias ofensivas y defensivas. Sin embargo, añaden los autores, nunca ningún estratega militar en la historia cultivó sistemáticamente el arte de la "adición" para formular una doctrina militar a priori. Cuando se usaron conjuntamente medios adicionales de guerra en el pasado, por lo general la guerra ya estaba en curso.

Los autores dicen que, en teoría, "más allá de las reglas" significa ir más allá de todo-"pensar fuera del marco". Aunque en realidad es imposible actuar sin ningún límite. De hecho, los militares chinos deberían establecer los objetivos limitados que puedan lograr con los medios de que disponen. La delimitación de los objetivos ayuda a definir los medios que se deberán usar para lograrlos. El uso real de las armas nucleares, por ejemplo, no puede servir para objetivos limitados. Su valor reside estrictamente en disuadir a otros de usar armas nucleares. De otra manera, China no debería vacilar-si tuviera que defenderse- en usar tantos medios de guerra como le fuera posible, incluyendo armas que no están "permitidas" por las leyes internacionales y las reglas de guerra, como las químicas y las biológicas.

Más Allá de las Reglas también refleja una tendencia general de China hacia la franqueza. Comparado con estudios pasados efectuados en China acerca de los métodos y la doctrina militares, el libro proporciona opiniones y análisis claros. En el verano pasado, China optó por la transparencia y la disuasión como postura militar cuando declaró que poseía bombas de neutrones. También anunció un lanzamiento de prueba del DF-31, un misil balístico intercontinental de segunda generación. Además, muchas armas nuevas, desde aviones de caza hasta misiles, fueron exhibidas en octubre, en el quincuagésimo aniversario de la revolución.

Otro de los elemento a ha tener en cuenta es que china esta soterrando todos los oleoductos y los gaseoductos para evitar que sean bombardeados por el aire o que en ellos se puede producir cualquier tipo de sabotaje por parte de comandos especializados-Otro de los elementos a no olvidar es como China se ha lanzado en los últimos años a la carrera espacial con muy buenos resultados y estudia un sistema de protección aérea frente a los posibles ataques de misiles.

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