sábado, 7 de marzo de 2009

RESUMEN GRUPAL DE LAS LECTURAS DE SWEEZY

GRUPO DE TRABAJO:
-María Catalá
-Jesús Ramos
-Noelia Alonso
-Francisco Rojas
-Cristina Perales

CAPÍTULO 1
EL USO DE LA ABSTRACCIÓN: Hablando metodológicamente, Karl Marx era defensor del procedimiento abstracto-deductivo, aplicado a su teoría económica. Esta fórmula es también conocida en la teoría moderna como “aproximaciones sucesivas”, es decir, que consiste en acercarse desde lo más genérico hasta lo concreto.Hay dos cuestiones básicas a considerar en esta idea marxista: la primera de ellas hace referencia al problema que se examina, qué problema es; y la segunda, a los elementos más importantes del mismo. De aquí sustraemos ciertos límites, pues de algunos elementos nos podremos abstraer, pero de otros no. Podrí a parecer necesariamente inevitablemente que determinados problemas deban ser tratados del mismo modo, pero es una realidad que los diferentes economistas que han estudiado casos semejantes, no han incurrido en los mismos elementos. Por ejemplo, mientras Adam Smith trató sobre “la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, Ricardo lo hizo sobre “las leyes que rigen la distribución de los productos de la tierra”, Marshall sobre “las acciones del hombre en asuntos ordinarios de la vida”, Davenport sobre “los recios y sus causas y corolarios”, y Robbins sobre “la conducta humana como relación entre fines y medios limitados que tienen usos alternativos”. Esto sólo declara que no hay dos investigadores que aborden de igual un problema, o que usen de los mismos elementos.En palabras de Hegel, en su obra Filosofía en la Historia , es preciso demarcar qué es lo esencial en una investigación y lo que no lo es, ésta es la tarea específica de la abstracción. Puede esto resultar una tarea difícil, en efecto, pero el modo de llevarlo a cabo es la formulación de hipótesis que nos lleven a comprobar experimentalmente que esas conclusiones que hemos manejado son en efecto lo esencial.En su obra, Marx deja claro cuál es el problema que trata: la sociedad en su conjunto, sobre todo el proceso del cambio social. No era su inclinación centrarse en términos económicos, pero sí la interrelación entre éstos, los económicos, y los que no lo eran, dentro de la existencia social. Sin embargo, cuando hubo concluido que la clave del cambio estaba en los modos de producción, centró más su estudio en la economía política.A partir de este propósito, Marx asimiló la idea hegeliana sobre el conflicto entre fuerzas opuestas, pero la abarcó desde la historia. Entonces, en este punto, es de donde salen esos elementos esenciales a ser estudiados: las fuerzas económicas, que se muestran como acción dentro de los conflictos de clase dentro del capitalismo, así como en fases anteriores en la historia. Por esto, dirá Marx que “el capital es la fuerza que todo lo domina en la sociedad burguesa”. Desarrollando esta frase, se obtiene que la más importante relación económica es la que hay entre los obreros y los capitalistas, y es que “ la relación entre el trabajo asalariado y el capital determina todo el carácter del modo de producción”, lo que culminará ya, en su Manifiesto de este modo: “la sociedad en su conjunto se divide cada vez más en dos campos hostiles, en dos grandes clases que se enfrentan una a otra: la burguesía y el proletariado”. Es aquí donde se encuentra el centro de la investigación.

Este modo de proceder implica al menos dos pasos:

1.las relaciones sociales que no sean las del capital y el trabajo, se han de dejar aisladas temporalmente, para considerarlas después una a una.
2.la relación entre capital y trabajo debe reducirse a la/s forma/s más importantes. Esto significa que ha de referirse a las tendencias estructurales de toda la sociedad. Por esto además es por lo que Marx se refiere en El Capital a la ocupación de los individuos sólo en términos de formar parte de las categorías económicas, y de las relaciones e intereses de clase.

Si nos preguntamos por cuál es la relación entre el capital y el trabajo, Marx explica que el capitalista compra su fuerza de trabajo al obrero, el que recibe del primero dinero a cambio, que le sirve para vivir. De esta forma es como llegamos a la Economía Política de Marx en sí misma. Comentando lo que mismamente se llama Crítica de la economía política dentro del El Capital, “las mercancías” son todo aquello que se cambia, y analizarlas implica también hacerlo con la relación entre el cambio y el valor del mismo, junto con una observación del dinero.Al hilo de cómo comenzamos este breve resumen, podemos decir que en su indagación sobre la relación capital-trabajo, el método de abstracción se va profundizando a medida que el autor va profundizando, y es observable que muchos de los resultados obtenidos se van modificando cuando se van tomando nuevos elementos.

Tres preguntas nos son relativas a estas simplificaciones abstractivas:
1. ¿están hechas con la debida consideración del problema que se estudia?
2. ¿eliminan los elementos no esenciales del problema?
3. ¿se abstienen de eliminar los elementos esenciales?

EL CARÁCTER HISTÓRICO DEL PENSAMINETO DE MARX.

Ya dijimos que el proceso de cambio es congénito a las relaciones determinadas, o sea, que el cambio social es un proceso histórico, que en origen no conoce su fin, sobre lo que Marx remata que “…lo único inmutable es la abstracción del movimiento”. Sin embargo, el proceso del cambio social es producto de la acción humana, pero limitada por la clase de sociedad en que tiene lugar. Esta intención le conduce por supuesto a una crítica de la sociedad, hasta de la actual.Ya para finalizar, debe ser tenido muy en cuenta, que esta visión histórica y transitoria del capitalismo es una deducción superior, y es el modo en que los marxistas tienen la virtud de crítica sobre el sistema, a la vez que permaneces dentro del mismo, pues la acción humana es responsable de los cambos del sistema, y esta crítica resulta juiciosamente reveladora.

CAPÍTULO 2

EL PROBLEMA DEL VALOR CUANTITATIVO

Introducción: Del capítulo I hemos obtenido que las mercancías son todo lo que es destinado al cambio; la producción de mercancías es por tanto la producción que cada productor posee, sus medios de producción, lo que resulta una sociedad en que cada productor cambia sus medios por otros que no tiene y/o necesita.

La reflexión sobre este tema de la relación entre la producción de mercancías y división del trabajo de Marx puede compararse con la que hizo Adam Smith; se puede comparar para observar las diferencias en los procesos, en la metodología. Por ejemplo, la división del trabajo parece cobrar mayor relevancia en Smith, pero por otro lado, Marx le adjunta el factor del cambio social, cosa que Smith niega, pensando que es una fórmula posible, pero no inevitable. Sobre esto, Adam Smith dirá que ningún concepto se puede dar de manera inevitable históricamente, como expresión de la naturaleza humana, es decir, que separa la producción de mercancías de los fenómenos naturales y es entonces parte de la investigación histórico-social. Es aquí donde los métodos de economía política toman relevancia más allá de lo puramente cuantitativo, y pasan a los cualitativos. El valor de cambio de Smith es de validez cuantitativa, pero la economía política de Marx contiene elementos cualitativos, muy en cuenta.

2. valor de uso

Es la relación que existe entre el consumidor y el objeto consumido, es lo que ahora se llamaría “utilidad”, y Marx lo apartaba de su estudio de economía política. Pero esto no resta valor al valor de uso en la economía política, sino que es igualmente esencial para la producción, para el consumo, por lo que no aparece excluido de los factores que dictan los fenómenos económicos.

3. valor de cambio

El cambio, como elemento esencial de la producción social, es tal en relación a las mercancías y en los productos de cambio; es la relación en términos cuantitativos. Sólo es una forma de exterior de la relación social entre los propietarios y los productores mismos. Es una relación en la que unos trabajan para otros. Es un cambio de trabajo, de unos productores individuales, trabajando unos para otros, en una sociedad basada en la división del trabajo.

4. trabajo y valor

El trabajo tiene dos aspectos clave, uno correspondiente al valor de uso, y otro al valor de la mercancía que produce. La relación existente del valor con el trabajo es cualitativamente un aparte misma del trabajo, pues es fuerza humana, creadora d mercancías; y por otro lado, es gasto de fuerza humana gastada en torno a un fin específico, y en este atributo es útil y produce esos valores de uso.

5. trabajo abstracto

Este concepto hace referencia, en palabras textuales de Marx, al “trabajo en general”, es decir, aquél considerado aparte de caracteres específicos de distingue unos de otros. Esto permite comprobar, efectivamente, que la suma de la fuerza de trabajo social susceptible de transferencia de un uso a otro es evidente, fuera de las formas específicas que puede tomar, de acuerdo a la necesidad social; e inconscientemente, esta manera de verlo, presupone ya que el capitalismo es en este menester, una fuerza muy superior a las demás formas anteriores de sociedad.

6. la relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor

Es obvio que las tareas más significativas del ámbito cuantitativo, son basadas o toman como soporte los datos del análisis cualitativo, y a esto ha llegado Marx tras el periplo metodológico, que igualmente le hizo modificar poco a poco sus ideas, y perfeccionarlas. Y es que, por el mero hecho de que una mercancía es un valor, ha tomado parte de la actividad que produce la riqueza de la sociedad, y aquí las simplificaciones en abstracto, como conceptos cualitativos, sirven como categoría cuantitativa, diferente del valor de cambio, que a su vez proporciona la magnitud del valor de cambio.

7. el carácter fetichista de las mercancías

Haciendo breve referencia, esto no es sino lo que el propio Marx resumió en El Capital, diciendo que la relación entre los hombres en la producción de mercancías “adopta, a sus ojos, la fantástica forma de una relación entre las cosas”. Y esto sólo es alcanzable cuando, llegados a un punto en la historia, la producción de mercancías está tan desarrollada, que su materialización en las relaciones sociales es concluyente. Y de esta manera, el orden social derivado de ello, se concierte en una “segunda naturaleza” (Lukacs). Porque es que además, se ve el sistema actual vigente como verdadero, como óptimo, y los demás anteriores, sólo como meras fases, imperfectas, antesalas del capitalismo, perfecto y puro, en todas sus categorías, dando poder autónomo a cada uno de los factores de producción, pero que no deja de ser una mistificación del modo de producción capitalista.

Al final del capítulo, Sweezy hace un apunte bastante revelador, y que igual podría pasarse por alto, o no hacer esa misma lectura, o podría hasta resultar tan obvio, que carecería de digna mención; dice que aquellos defensores del capitalismo, aquellos que viven bajo sus formas, admiten el mismo como una representación de las relaciones sociales, es decir, que aunque se puedan hallar ocultas, las relaciones sociales derivadas del sistema capitalista a dado otra racionalidad a la economía, dejando ver que sin el capitalismo el desarrollo sería inimaginable. Pero es que, del mismo modo, afirmamos y reconocemos casi sin pensar en ello, que, en efecto, cada uno somos propietarios de una mercancía, y los que sólo disponen de la del trabajo, no están ya exactamente en el plano igualitario que se supone determina el capitalismo y la teorización del concepto de mercancía, pues el que posee sólo su fuerza de trabajo, está por debajo del terrateniente, y no sabe que está obligado, subyugado, a las condiciones prescritas por los que poseen los medios de producción; es decir, está siendo explotado.

CAPÍTULO 3

EL PROBLEMA DEL VALOR CUANTITATIVO.

En toda sociedad, es necesario que el trabajo se aplique a la producción y que los productos sean distribuidos entre los miembros de la sociedad. Lo que cambia en el curso de la historia, es el modo de organizar y levar a cabo esas actividades. El valor de cambio es así, un aspecto de las leyes que gobiernan la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Descubrir la naturaleza de estas leyes en términos cuantitativos, es la tarea de la teoría del valor cuantitativo, y es, como la teoría del valor ha constituido el punto de partida tradicional de la moderna economía política.

Las mercancías se cambian unas por otras en el mercado en ciertas proporciones precisas, y absorben también cierta cantidad precisa de la fuera total de trabajo en la sociedad. Marx supone que existe una correspondencia exacta que existe entre las proporciones de cambio y las proporciones de tiempo de trabajo. Las mercancías cuya producción requiere un tiempo igual, se cambian sobre la base de uno por uno. En la determinación del valor, en primer lugar, no debe tenerse en cuenta más trabajo que el necesario en las condiciones sociales existentes. El tiempo de trabajo socialmente necesario, es el que se requiere para producir un artículo en las condiciones normales de la producción, y con el grado medio de habilidad e intensidad comunes en un momento dado. En segundo lugar, el trabajo más calificado que el trabajo medio, debe tener correlativamente, una mayor capacidad de producir valor. La relación entre estos dos tipos de trabajo es teóricamente susceptible de medición independiente de los valores de mercado de sus productos. Marx afirma sobre esto que las diferentes clases de trabajo se reducen a trabajo no calificado como su norma, y parecen ser fijadas por la costumbre. El argumento de sus críticos, parece ser, la mayor capacidad del obrero más calificado para crear valor rededuce del mayor valor de su producto. En lo que se refiere a la gran mayoría de los obreros productivos, los talentos especializados no tienen gran importancia, las cualidades que hacen a un buen obrero, no difieren mucho de una ocupación a otra. En la proporción a la cantidad de trabajo socialmente necesario incorporado en cada una.

El papel de la competencia

Respecto a que condiciones las proporciones de cambio corresponderían exactamente a las proporciones del tiempo de trabajo, según Adam Smith, ésta proporción de cambio puede conservar el equilibrio.Se debe tener en cuenta el deseo y la posibilidad de competir libremente por cualesquiera ventajas que puedan presentarse en el curso del cambio, transfiriendo su trabajo, de una línea de producción, a otra. En una sociedad de producción simple de mercancías, la oferta y la demanda estarán equilibradas solo cuando el precio de cada mercancía sea proporcional al tiempo de trabajo requerido para producirla. Por tanto, la teoría de la determinación de los precios por la oferta y la demanda concurrentes, no contradice la teoría basada en el trabajo.

El papel de la demanda

El problema del valor cuantitativo, es más amplio que la mera cuestión de las proporciones del cambio, e incluye un estudio de la asignación cuantitativa de la fuerza de trabajo de la sociedad a las diferentes esferas de la producción en una sociedad de productores de mercancías. Si se desea conocer tanto la proporción del cambio como la distribución del trabajo, es necesario contar con dos clases de información: en primer lugar, la información sobre el costo relativo en trabajo, y, en segundo lugar, la información sobre la intensidad relativa de la demanda de uno y otro. Dadas estas dos clases de información, es posible determinar lo que puede llamarse equilibrio económico general de la sociedad. También cuando se piensa en las teorías del valor cuantitativo amplio, no se puede prescindir de la pauta de las necesidades del consumidor.

Bajo el capitalismo la demanda efectiva es sólo parcialmente una cuestión relativa a las necesidades de los consumidores. Más importante aún, es la cuestión básica de la redistribución del ingreso, que a su vez es un reflejo de las relaciones de producción, lo que los marxistas llaman la estructura de la clase de la sociedad.

En la medida en que se acepta la proposición de que le demanda está dominada por la distribución del ingreso, se llega a la conclusión de que los problemas de valor deben ser abordados por la vía de las valuaciones subjetivas de los consumidores. Marx, desdeña las necesidades de los consumidores. Aunque la importancia de estas es limitada, es indudable, que sí juegan un papel en determinar la asignación de los esfuerzos productivos en la sociedad. Es claro que Marx pensaba que las necesidades de los consumidores entran en la categoría de elementos reactivos de la vida social, son un reflejo del desarrollo técnico y organizacional de la sociedad. El modo de producción de la vida material determina el carácter general de los procesos sociales, políticos y espirituales de la vida. No es la conciencia de los hombres la que determina su existencia, sino que, por el contrario, su existencia social determina su conciencia. Schumpeter observa que los cambios espontáneos en los gustos de los consumidores no tendrán probablemente importancia, a menos que ocasionen transferencias en el ingreso real.

“Ley del valor”/ “Principio de planeación”

La “ley de valor” resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías que regula. La condición básica para la existencia de una ley del valor es una sociedad de productores privados que satisfagan sus necesidades por el cambio entre ellos. La ley de valor e esencialmente una teoría del equilibrio general desarrollada en primer término con referencia a la producción simple de mercancías y adaptada después del capitalismo. Una de sus principales funciones, es la de aclarar que en una sociedad productora de mercancías, existe el orden. Su función consiste en explicar cómo sucede esto, y cuál es el resultado. En la medida en que la asignación de la actividad productiva es sometida a un control consciente, la ley del valor pierde su pertinencia y su importancia, y es sustituida por el principio de planeación.

El valor y el precio de la producción

El precio es la expresión monetaria del valor, según la forma de usar el vocablo por Marx. También afirma que los precios de producción son modificaciones de los valores. Los precios de producción se derivan de los valores de acuerdo con ciertas normas generales.Precio del monopolioEl monopolio dificulta el funcionamiento de la ley como reguladora de las relaciones cuantitativas de producción y de cambio. El control de la oferta por el monopolista le permite aprovecharse de las condiciones de la demanda. Las discrepancias entre el precio de monopolio y el valor no están sometidas a ningunas reglas generales.Las relaciones de valor cuantitativo son perturbadas por el monopolio, las relaciones de valor cualitativo, no. La existencia del monopolicen sí misma, no altera las relaciones sociales básicas de la producción de mercancías, la organización de la producción a través del cambio privado de los productos individuales del trabajo.

CAPÍTULO 4.
PLUSVALÍA Y CAPITALISMO:

En este capítulo, el autor comenzará explicando el concepto de capitalismo y todo aquello que le es necesario para que pueda llevarse a cabo, el desarrollo de la producción de mercancías.Es importante señalar la distinción entre producción de mercancías y capitalismo, puesto que, aunque el capitalismo se base esencialmente en ello, no toda la producción de mercancías implica necesariamente el capitalismo. La diferencia principal del capitalismo se basa en la compra y venta de la fuerza de trabajo, basándose por ello en continuas relaciones de cambio, como bien expuso Marx, se trata de una nueva época en el proceso de producción social. Y es que, en el capitalismo tanto los medios de producción como la fuerza de trabajo son mercancías, por lo que poseen valor de cambio.

A lo largo de la historia se han producido diversos cambios ya que la producción simple de mercancías consistía en cambiar mercancía por dinero y este a su vez por nuevas mercancías que satisfacían las necesidades nuevamente generadas (M-D-M); sin embargo, en el capitalismo se cambia dinero por mercancía y esta a su vez por dinero (D-M-D), el dinero es el principio y el fin.Pero hay que señalar que el valor del primer dinero es totalmente distinto al obtenido tras la venta de la mercancía, por lo que hay que diferenciarlos. Al primer “dinero” se le denomina D y al segundo D´, siendo ésta última D´ de mayor valor que la primera, pues el objetivo de dicho cambio es la obtención de una continua acumulación (de riqueza). A esta diferencia es lo que Marx llama plusvalía.

Sin embargo, algunos economistas ortodoxos mantiene que, la adquisición de plusvalía como incentivo de la producción proviene de una característica innata de la naturaleza humana, el llamado “móvil de la ganancia”, siendo no el sistema capitalista, si no el ser humano el que, con continuas ansias de poder, ha fomentado el concepto y desarrollo de “plusvalía”.

Para conocer el origen de la plusvalía, según Marx, es necesario analizar el valor de la mercancía fuerza de trabajo, siendo ésta el trabajo mismo. El capitalista compra la fuerza del trabajo del obrero, es decir, al obrero mismo, quien durante un periodo de horas laborales acordado previamente, recibirá un salario (suma correspondiente al valor de los medios de subsistencia del obrero), a cambio de realizar el trabajo que le sea impuesto.Dichas horas laborales, traducidas en la jornada de trabajo del obrero, puede dividirse en dos partes; el trabajo necesario y el trabajo excedente. El trabajo necesario es aquel que el obrero intercambia para compensar sus medios de subsistencia, es decir, es el que obtiene el obrero a modo de salario; mientras que el trabajo excedente es aquel que se da una vez cumplido el trabajo necesario, convirtiéndose en plusvalía, y siendo un beneficio perteneciente al capitalista.

En cuanto al valor total de cualquier mercancía, este está compuesto por tres partes; el capital constante (c) que es aquel que no cambia, representando el valor de la maquinaria y de los materiales utilizados; el capital variable (v) que es aquel que cambia, dependiendo del valor de la fuerza de trabajo; y por último la plusvalía (p), obteniendo con todo ello, como ya hemos dicho, el valor total de una mercancía. Este valor total equivale a las entradas brutas por ventas, el capital constante al desembolso en materiales más depreciación, el capital variable al desembolso en sueldos y salarios, y la plusvalía al ingreso disponible, tras todas estas operaciones, para su distribución como interés y dividendos o para su reinversión en el negocio.

La tasa de plusvalía (p´) es la porción de la plusvalía (p) con respecto al capital variable (v). Según Marx esta tasa es sólo propia de las sociedades capitalistas.La tasa de explotación es la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario. Esta tasa, en cambio, es propia de cualquier sociedad.

La magnitud de la tasa de plusvalía está determinada por tres factores: la duración de la jornada de trabajo, la cantidad de mercancías que entran en el salario real y la productividad del trabajo.

En cuanto a la plusvalía hay que distinguir dos tipos: la plusvalía absoluta, aquella que se obtiene de aumentar las horas de trabajo del obrero y la plusvalía relativa, que es aquella que se puede obtener por dos vías, o bien disminuyendo el salario del obrero o bien haciéndole aumentar su productividad.

Lo que Marx llama composición orgánica de capital se deriva de la fórmula del valor total. La composición orgánica de capital (o) es la proporción del capital con respecto al capital total. Aquí, el trabajo es provisto de materiales, instrumentos y maquinaria en el proceso productivo.

El punto seis del capítulo trata sobre la tasa de ganancia (g), es decir, la proporción de la plusvalía (p) con respecto al desembolso total de capital (c+v). Para explicar mejor la teoría, Marx supone que todo capital tiene un idéntico período de rotación de un año, ya que en la práctica el total de inversión no es generalmente igual que el capital empleado durante un año, ya que el tiempo de rotación de los distintos elementos de la inversión total varía de forma notable.

También se supone que la tasa de ganancia es igual tanto en las industrias como en las empresas. Si tanto las tasas de plusvalía como las tasas de ganancia son iguales en todas partes, se entiende entonces que, si el cambio de mercancías debe realizarse de acuerdo con la ley del valor, la composición orgánica del capital debe ser igual en todas partes.

CAPÍTULO 5.

LA REPRODUCCIÓN SIMPLE

La Reproducción Simple se refiere a un sistema capitalista que conserva indefinidamente las mismas dimensiones y las mismas proporciones entre sus diversas partes. Para que se cumplan estas condiciones es necesario que los capitalistas repongan cada año el capital gastado o usado y empleen toda su plusvalía en el consumo; y que los obreros gasten todo su salario en el consumo.

La producción se divide en dos amplias categorías: producción total de medios de producción y producción total de artículos de consumo. Ambas, tomadas en su conjunto, constituyen la suma de la oferta social de mercancías. El ingreso, por otra parte, podemos decir que se divide en tres categorías: el ingreso del capitalista que éste debe gastar en medios de producción si ha de mantener su posición como capitalista, el ingreso del capitalista que éste es libre de gastar en el consumo (plusvalía) y el ingreso del trabajador (salario).

LAS RAÍCES DE LA ACUMULACIÓN

La Reproducción Simple implica la abstracción de lo más esencial en el capitalista, a saber, su interés en ampliar su capital. Realiza esto convirtiendo una parte (a menudo la mayor) de su plusvalía en el capital adicional. Su capital acrecentado le permite entonces apropiarse aún más plusvalía, que a su vez convierte en capital adicional, y así sucesivamente. Este el proceso conocido como acumulación del capital; constituye la fuerza motriz del desarrollo capitalista.

El capitalista es un capitalista y una figura importante en la sociedad sólo por ser el propietario y representante del capital. Privado de su capital, no sería nada. Pero el capital tiene una sola cualidad, la de poseer magnitud, y de aquí se sigue que un capitalista puede distinguirse de otro solamente por la magnitud del capital que representa. El propietario de una gran cantidad de capital ocupa un puesto más alto en la escala social que el propietario de una cantidad pequeña; posición, prestigio y poder se reducen a la vara de medir cuantitativa de pesos y centavos. El éxito en la sociedad capitalista, por lo tanto, consiste en aumentar el capital propio.Es interesante comparar las ideas de Marx sobre los motivos de la acumulación y el consumo de los capitalistas con las teorías contemporáneas ortodoxas que ponen el acento en la “abstinencia” y la “espera”.

Según la teoría de la abstinencia, es penoso para el capitalista “abstenerse” de consumir a efecto de acumular, y, por lo tanto, el interés del capital debe considerarse como el necesario galardón de tal abstinencia. Contra esto Marx sustenta la opinión de que acumular capital, es decir, acrecentar la riqueza propia, es un fin positivo y lleva consigo, tanto como el consumo, ciertos “placeres”.En pocas palabras, los capitalistas quieren a la vez acumular y consumir; cuando hacen lo uno ello puede considerarse como abstinencia de lo otro.

LA ACUMULACIÓN Y EL VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Un hecho notable: la fuerza de trabajo no es una mercancía ordinaria. No hay capitalista que pueda dedicarse a producir fuerza de trabajo en caso de que suba el precio de ésta; en realidad, no hay ninguna “industria de fuerza de trabajo”. Sólo es una sociedad esclavista. Bajo el capitalismo, en general, el mecanismo equilibrador de la oferta y la demanda está ausente en el caso de la fuerza de trabajo.

Tan pronto se toma en cuenta la acumulación, eleva la demanda de fuerza de trabajo y no es ya lícito suponer la igualdad entre los salarios y el valor de la fuerza de trabajo.Para Ricardo, en pocas palabras, el mecanismo necesario para asegurar el que los salarios permanezcan más o menos al nivel convencional de subsistencia, reside en una teoría de la población.

LA SOLUCIÓN DE MARX:EL EJÉRCITO DE RESERVA DE TRABAJO

Marx estaba, bien enterado de la tendencia de los salarios a subir bajo el impacto de la acumulación de capital. Estaba completamente seguro de que tal elevación de salarios “no puede nunca alcanzar el punto en que amenace al sistema mismo”.La solución de Marx a este problema gira alrededor de su famoso concepto del “ejército de reserva del trabajo”, o como también lo llamó, la “población excedente relativa”. El ejército de reserva consiste de obreros desocupados que, mediante su competencia activa en el mercado de trabajo, ejercen una presión constante: hacia abajo, en el nivel del salario.

CAPITULO 6.

LA TENDENCIA DESCENDENTE DE LA TASA DE LA GANANCIA

La Formulación de la ley por Marx.La misma cantidad de trabajo puede elaborar más materiales y rendir un volumen cada vez mayor de productos acabados. Ello quiere decir que la productividad del trabajo crece de continuo. De estos cursos derivó Marx su famosa “ley de la tendencia descendente de la tasa de la ganancia”.

La tasa de la ganancia puede expresarse en términos de la tasa de la plusvalía y la composición orgánica del capital, con la fórmula siguiente:G= p’ (I – o)Esto es la Teoría de la Ley, demostraba que ciertos obstáculos internos se oponían al desarrollo indefinido de la producción capitalista. Por una parte, una composición orgánica ascendente del capital es la expresión de la creciente productividad del trabajo. Por otra parte, la tasa descendente de la ganancia que la acompaña tiene que cerrar al fin los cauces de la iniciativa capitalista.Las causas contrarrestantes.Marx enumera seis “causas contrarrestantes” que “contrarrestan y anulan “la ley general de la tasa descendente de la ganancia. Una de éstas se relaciona en realidad con la forma de calcular la tasa de ganancia. Las otras cinco pueden ser clasificadas según que su efecto sea mantener baja la composición orgánica del capital o elevar la tasa de la plusvalía.

Clasificación:

- Abaratamiento de los elementos del capital constante. El uso creciente de maquinaria, elevando la productividad del trabajo, disminuye el valor por unidad del capital constante. “En esta forma el valor del capital constante, aunque crece sin cesar, no puede crecer en la misma proporción que su volumen material. Un aumento dado en la composición orgánica del capital, haciendo bajar el valor del capital constante, actúa en cierta medida como su propio correctivo.

- Aumento de la intensidad de explotación. Aquí Marx hace hincapié en la prolongación de la jornada de trabajo y en lo que hoy se llamaría “acelerar” y “estirar”. La prolongación de la jornada de trabajo eleva directamente la tasa de la plusvalía. El acelerar y estirar eleva la tasa de la plusvalía haciendo entrar el trabajo necesario en un tiempo más corto y dejando así una parte mayor de la jornada de trabajo no alterada para el trabajo excedente. El efecto en cualquiera de estos casos es elevar la tasa de la ganancia en relación con lo que en otras circunstancias hubiera sido.

- Depresión de los salarios más debajo de su valor. Práctica de reducción de salarios, que los capitalistas están dispuestos a adoptar cada vez que pueden. Marx meramente la menciona de paso, puesto que se apoya en la suposición general de que todos los precios y salarios están determinados por el mercado, y esta suposición rechaza la posibilidad de una política de salarios agresiva por parte de los capitalistas.

- Sobrepoblación relativa. Marx hace hincapié en el punto de que la existencia de trabajadores desocupados conduce a la instalación de nuevas industrias con una composición orgánica del capital relativamente baja y una tasa de la ganancia relativamente alta. Cuando estas tasas de la ganancia relativamente altas se promedian con las tasas de ganancia obtenidas en las viejas industrias, hacen subir la tasa de la ganancia general.

- Comercio exterior. En la medida en que el comercio exterior abarata en parte los elementos del capital constante, y en parte los artículos necesarios para la vida por los cuales se cambia el capital variable, tiende a elevar la tasa de la ganancia elevando la tasa de la plusvalía y reduciendo el valor del capital constante.

Una crítica de la Ley
¿Se justifica el suponer al mismo tiempo una tasa constante de la plusvalía?

Una composición orgánica ascendente del capital va de la mano con la creciente productividad del trabajo. Si la tasa de la plusvalía permanece invariable, esto significa que tiene lugar una elevación de los salarios reales, exactamente proporcional al aumento en la productividad del trabajo. La productividad acrecentada del trabajo del obrero beneficia a éste en igual grado que al capitalista.

En primer lugar, hasta aquí todo nuestro análisis nos conduce a esperar una tasa ascendente de la plusvalía. Una de las concomitantes normales de la productividad del trabajo acrecentada es la creación de un ejército industrial de reserva, que ejerce una influencia deprimente sobre los salarios. Ésta es precisamente una de las características que distinguen al capitalismo. La suposición de una tasa constante de la plusvalía con la productividad ascendente del trabajo parece pasar por alto este efecto. Puede decirse que Marx tomó en cuenta este problema incluyendo la superpoblación relativa entre las causas contrarrestantes de la tasa descendente de la ganancia.

Difícilmente se justifica la suposición de Marx de una tasa constante de la plusvalía coexistiendo con una composición orgánica ascendente del capital. Un ascenso en la composición orgánica del capital significa necesariamente un aumento en la productividad del trabajo, y Marx mismo nos dice que una más alta productividad va invariablemente acompañada por una tasa más alta de la plusvalía.

Si se supone que tanto la composición orgánica del capital como la tasa de la plusvalía son variables, entonces la dirección en que la tasa de la ganancia cambiará se hace indeterminada. La tasa de la ganancia bajará si el porcentaje de aumento en la tasa de la plusvalía es menor que el porcentaje de disminución en la proporción del capital variable con respecto al capital total.¿Podemos considerar como probable que esta condición se cumpla en lo general?

Si es así, la suposición de Marx de una tasa constante de la plusvalía pudiera considerarse como un recurso útil para enfocar la atención en el elemento más importante de la situación.Marx pensó probablemente en estos términos, y ésta es quizá la razón de que formulase el problema de la tasa de la ganancia como lo hizo.

En términos físicos es seguramente verdad que la cantidad de maquinaria y materiales por obrero ha mostrado una tendencia a crecer muy rápidamente. Pero la composición orgánica del capital es una expresión de valor; y debido a la productividad del trabajo en ascenso constante, el crecimiento en el volumen de maquinaria y materiales por obrero no debe considerarse como un índice del cambio en la composición orgánica del capital.

La formulación de la Ley de la tendencia descendente de la tasa de la ganancia por Marx no es muy convincente. Al mismo tiempo podemos advertir que los intentos hechos para demostrar que una composición orgánica ascendente del capital debe ser acompañada por una tasa ascendente de la ganancia tampoco son convincentes.Marx ha considerado una tendencia descendente de la tasa de la ganancia como un rasgo básico del capitalismo. Lo único que se pone de manifiesto es que no es posible demostrar una tendencia descendente de la tasa de ganancia comenzando el análisis por la composición orgánica ascendente del capital. Tras la composición orgánica ascendente del capital está el proceso de la acumulación de capital, y es aquí donde debemos buscar las fuerzas que tienden a deprimir la tasa de la ganancia.

Si los demás factores no cambian, tal elevación de los salarios conduce a una reducción en la tasa de la plusvalía, y esto, a su vez, se expresa en un descenso en la tasa de la ganancia.

Los capitalistas mediante la introducción de maquinaria y otros recursos para economizar trabajo, procuran mantener la tasa de la ganancia en su nivel anterior y aun elevarla por encima de él. El aumento en la composición orgánica del capital tenderá a restablecer la tasa de plusvalía a acrecentar el volumen de la plusvalía mas allá de los que éste hubiera sido en ausencia del aumento de la composición orgánica del capital. Por lo tanto, los actos de los capitalistas al elevar la composición orgánica del capital no carecen de cierta justificación objetiva desde el punto de vista de la clase capitalista en su conjunto.

Ni ha habido tampoco la intención de negar la validez de las causas contrarrestantes de Marx.

Los capitalistas sufren siempre la tentación de intentar un aumento en la tasa de la plusvalía y no parece muy dudoso que el contrapeso que resulta a la tendencia descendente de la tasa de la ganancia sea continuo y pueda ser a veces importante.

Entre las fuerzas tendientes a deprimir la tasa de la ganancia podemos mencionar:

a) Sindicatos. Si la competencia del ejército industrial de reserva en el mercado de trabajo pudiese actuar sin estorbo ni obstáculo, los ingresos reales de los obreros podrían ser mantenidos en un bajo nivel de subsistencia, en tanto que los capitalistas reportaban todos los beneficios del aumento en la productividad. Para vencer este obstáculo los obreros se agrupan en sindicatos, asegurándose de este modo el control de la oferta de fuerza de trabajo. Los sindicatos son así el instrumento más importante con que los obreros procuran mejorar sus condiciones bajo la producción capitalista.

b) Acción del Estado en beneficio de los trabajadores. Ejemplos son la limitación legal de la jornada de trabajo, el seguro contra el desempleo. Por lo general la primera reduce la tasa de la plusvalía, en tanto que la segunda ayuda a los trabajadores en sus esfuerzos por mantener los niveles de salario.

c) Organizaciones patronales. Actúan para mejorar la posición contractual del capital frente al trabajo y ejercen una influencia ascendente en la tasa de ganancia.

d) Exportación de capital. En sus efectos directos sobre la economía del país, la exportación de capital actúa para mitigar la presión sobre el mercado de trabajo doméstico, y en esta forma impide que la acumulación tenga todo su efecto depresivo sobre la tasa de ganancia.

e) Formación de monopolios. La influencia del monopolio en la tasa de ganancia es un tema complicado

f) Acción del Estado en beneficio del capital. Un ejemplo lo ofrecen las tarifas protectoras. Estas tarifas pueden tener el efecto de elevar la tasa de la ganancia general.

En el análisis del capitalismo todo debe ser cuidadosamente examinado y probado por su influencia sobre la tasa de ganancia.

CAPÍTULO 8.

LA NATURALEZA DE LAS CRISIS CAPITALISTAS

Marx nunca dejo de lado el problema de las crisis, aunque no llego a acabar un examen completo o sistemático de la materia. Como Marx explico: “la crisis real puede explicarse sólo por el movimiento real de la producción capitalista de la competencia y del crédito.” Este interés que tenia Marx por la teoría de la crisis se reflejo en todos sus seguidores posteriormente, quienes ampliaron el análisis en varios sentidos.

La forma de transacción del trueque es M-M, mercancía contra mercancía, pero ya en las condiciones de la producción de mercancías desarrollada, la forma de cambio se convierte en M-D-M, mercancía contra dinero y dinero contra mercancía. El uso de la moneda permite al productor vender su producto cuando éste terminado y comprar a su satisfacción lo que le hace falta. Así se ahorra tiempo y es posible la especialización, que es la base de la producción incrementada. La producción por medio del cambio privado trae consigo la posibilidad de una crisis que antes no se podría haber producido. Esta crisis se produciría cuando el productor produjera más de lo que podría vender, es decir daría lugar a una crisis de sobreproducción, sería el resultado de esa crisis. Seguramente un desastre natural, la guerra u otro acontecimiento catastrófico serian las causas de ese comportamiento desorganizado, por ello las crisis en un sistema de producción simple de mercancías son más bien improbables. Sobre todo por el hecho de que la circulación M-D-M significa básicamente producción para el consumo, y este es un proceso continuo.Los economistas clásicos fueron incapaces de distinguir entre la producción simple de mercancías y la producción capitalista, y así se aplicaron erróneamente teorías. La ley de Say sostiene que no puede interrumpirse la circulación M-D-M, y por lo tanto no puede haber crisis ni sobreproducción. Se convierte así en la ley falsa de que la crisis y la sobreproducción son imposibles en ambos tipos de producción. Marx critica detalladamente esta ley de Say, igual que critica a Ricardo por negar toda posibilidad de sobreproducción. En realidad no está uno obligado a comprar solo porque ha vendido. La venta y la compra están separados. El dinero es el medio por el cual el cambio se divide en dos transacciones separadas y distintas, en esta misma forma reside la posibilidad de crisis, al separar dos operaciones complementarias.

La forma de circulación M-D-M se convierte en el capitalismo en D-M-D. En el primero el propósito de cambio es el valor de uso y no el aumento del valor de cambio, es producción para el consumo. Sin embargo en la segunda forma, tanto la d del principio como la del final representan valor de cambio, el objetivo es incrementar ese valor. El capitalismo es producción para obtener ganancia, pero para los trabajadores, la circulación sigue siendo M-D-M, ya que convierte su fuerza de trabajo (mercancía) en dinero, que emplea para adquirir artículos necesarios, su objetivo sigue siendo un aumento del valor de uso. Hay que tener en cuenta esta diferencia dentro de la producción capitalista.

La relación entre D-M-D y la posibilidad de crisis es la misma que en la producción simple de mercancías, es decir, se produce por la interrupción en el proceso de circulación, que dará origen a una sobreproducción y que se reflejara en un descenso de la producción misma. Y es así como el capitalista se pensara poner su dinero en circulación. Puede ocurrir que la tasa de ganancia desaparezca o se vuelva negativa, por lo que el incentivo de la producción capitalista dejara de existir. También puede ocurrir, que se produzca un descenso en dicha tasa y que los capitalistas reduzcan sus operaciones lo bastante para producir una crisis. Cada capitalista individual debe elegir una línea de acción: debe devolver un capital a la circulación o conservarlo en su forma de dinero, aunque pronto tendrá que reinvertir para continuar siendo un capitalista. Lo que ocurre es que ese aplazamiento del capital habrá producido ya una interrupción y provocado seguramente la sobreproducción y la crisis. Por tanto la forma específica de la crisis capitalista es una interrupción en el proceso de la circulación provocada por un descenso en la tasa de la ganancia más allá del nivel ordinario.Los teóricos modernos dividen la clase capitalista en dos: los empresarios, que organizan y dirigen la producción, y los poseedores del capital en dinero que suministran a los empresarios bajo la forma de préstamos a interés. La moderna teoría del ciclo económico pasa por alto, que aun faltando las disposiciones institucionales que den origen a un mercado de dinero y a un tipo de interés, la producción capitalista seguirá sujeta a las crisis por las fluctuaciones en la tasa de la ganancia.

Las causas de las crisis deben hacerse en términos de las fuerzas que operan sobre la tasa de ganancia. Se habla de dos tipos de crisis: las crisis relacionadas con la tendencia descendente de la tasa de la ganancia y las crisis de realización. En un caso habrá que ver con movimientos en la tasa de plusvalía y en la composición del capital, quedando intacto el sistema de valor. En el otro caso, nos centraremos en fuerzas que tienden a crear un déficit general en la demanda efectiva de mercancías, no en el sentido de que la demanda sea insuficiente para comprar todas las mercancías existentes, sino de que es insuficiente para comprarlas todas con una tasa de la ganancia satisfactoria. El origen de la crisis en ambos es el descenso de la tasa de la ganancia.

Publicado por María C.GM